Sección completamente dedicada a la creación de Sonia Holleyman: la pequeña Mona la Vampira, Mona Parker.

 

 


   
La pequeña vampira.


Bienvenid@, visitante. El texto que encontrarás a continuación fue escrito, originalmente, a manera de celebración por el 25 aniversario de la serie animada Mona the Vampire, mejor conocida como Mona la Vampira en Hispanoamérica y Cosas de Vampiros en España. Se publicó en mi blog personal, Ir y quedar, el día 1 de Octubre de 2024, manteniéndose en línea durante un año. Tomé la decisión de cerrar el blog hace unas pocas semanas... pero no me sentía muy contento al saber que también se había perdido mi artículo dedicado a la pequeña vampira, un personaje que tuvo -y sigue teniendo- una importancia enorme para mí.

Así que, utilizando un respaldo local del blog y su versión guardada en Archive.today, he decidido republicar el texto para la posteridad, como el arranque de mi nuevo espacio en Neocities, añadiendo algunos datos extra y unas cuantas correcciones. Por ahora, es prácticamente igual a lo que publiqué en mi blog el año pasado (es una copia directa, a decir verdad), pero me gustaría hacer un proyecto mucho más amplio... con diferentes secciones y contenido, enfocado exclusivamente en Mona the Vampire. Mientras tanto, con el trabajo recuperado, me siento mucho mejor conmigo mismo. Y con mi deuda hacia Mona.

 

- Catz (CatzM1928)
25/11/2025



 


En realidad, empecé a escribir este artículo en Agosto de 2021. Lo dejé durante mucho tiempo "en el tintero", sin saber exactamente qué haría con él... ya que, claro está, sin redes sociales o algún otro medio que sirviera para darlo a conocer, no había mucho campo de por medio para su publicación. Al final, terminó por convertirse en uno de los principales motivos que me llevaron a iniciar el abandonado proyecto de mi blog, Ir y quedar. Desde entonces, el plan era que se publicara el 13 de Septiembre de 2024, lo cual no pudo lograrse debido a algunas complicaciones de la vida real™. 
 
¿Por qué era tan especial esta fecha? Pues por el simple motivo de que la serie animada Mona the Vampire llegó a los 25 años de su estreno en Canadá, su país de origen: 13 de Septiembre de 1999. Tanto la caricatura como el personaje tienen un profundo valor sentimental para quien ahora escribe, por lo que se puede considerar como uno los textos más significativos que he redactado en mi vida. Y no creo estar exagerando al decir eso.
Los dejo, entonces, con mi sencillo homenaje para Mona Parker, contando su historia como personaje, su origen literario y la serie que la llevó a la fama mundial en la década de los 2000, con un recuento de lo que esta vampirita ha sido para mí. Aclaro algo: lo que estás a punto de leer es, más bien, una crónica en la que mis propias memorias se combinan con los detalles detrás de la creación y desarrollo de Mona the Vampire. No se trata de una simple narración “fría”, con una línea de tiempo o sucesión de dato tras dato, como lo encontrarías en una wiki cualquiera... y tampoco es algo tan inútil o rebuscado como una lista de "tropes", lo que me resultaría digno de vergüenza por el tono vano y exagerado que suele demostrarse en ese tipo de contenido (y no: tampoco he incluido memes o demás tonterías del mismo corte. A Mona se le respeta). No quería seguir dichos estilos, tan emocionalmente distantes. En su lugar, he tratado de conseguir un balance entre trabajo personal -enfocado principalmente en mi país, México- e historia factual, sin inclinarme demasiado por un lado o por el otro.

Un detalle más - si no te gusta la idea de una lectura amplia, o si consideras que "mucho texto" equivale a poco atractivo, es mejor que no sigas adelante, ya que dudo bastante que vayas a pasarla bien. Si es tu caso, lamento que mi trabajo no sea lo que buscabas, porque lo que menos ha tenido importancia en su redacción es la brevedad... sino todo lo contrario. Independientemente de si he tenido "éxito" o no con mi homenaje a Mona, sólo me queda decir, con toda la honestidad que me es posible, que espero que mi interminable palabrería pueda reflejar el principal sentimiento con el que escribí estas líneas: cariño.



I. You're old enough, some people say... 


Siendo sincero con ustedes, no puedo decir que conozco el razonamiento o "filosofía de vida" de la juventud actual. Pero, al menos en el ahora lejano 2001, lo que se esperaba de ti al alcanzar la edad de 15 años era que hubieras aprendido, te gustara o no, a dejar atrás muchas de las costumbres de la niñez. Una de las más comunes, por no llamarle obvia, era el perder el tiempo viendo caricaturas. Eso estaba bien cuando tenías 10, 11... Quizá hasta los 13. Pero, ¿a los 15? No era tiempo ya de ver a Tom perseguir a Jerry.

Claro: para cada regla, también hay algún tipo de excepción. Con lo que digo antes me estoy refiriendo específicamente a aquellas series animadas que fueron hechas para el público infantil. Después de todo, el ánime había comenzado a tomar mucha fuerza en la TV del México de los 90, no solamente gracias al impacto cultural de las franquicias de Dragon Ball o Saint Seiya, mismas que ganaron fanáticos de un amplio rango de edad en todo el país, sino que muchas de las películas o series del género también se veían como una especie de arte "underground", apropiado para una audiencia más madura que pueril. Fuera del ánime, algunas de las series occidentales ya buscaban enganchar a los adultos con sus tramas y humor, resultando aceptables de igual manera para los jóvenes, como era el caso de Beavis and ButtheadDuckmanDaria (la mascota oficial de la Generación X; un personaje muy querido en la actualidad, por cierto) y, por supuesto, South Park, Family GuyKing of the Hill... y no hablemos de The Simpsons, cuya fama era mucho más que indiscutible para entonces, sin importar la edad de sus seguidores.

El caso es que decir que estabas a punto de entrar a la Preparatoria venía con, entre otras cosas, la responsabilidad implícita de dejarle las caricaturas a los niños. Era tiempo de tomar algunos pasatiempos que, ante el juicio de la madurez incipiente, fueran más... apropiados. ¿Por qué? Pues.. ¡porque así tenía que ser!, como el servicio militar a los 18. No había discusión sobre esto con los padres o la sociedad. Y... no obstante, cuando me llegó dicho momento y me encontré a mí mismo como un adolescente de 15 que estaba próximo a terminar la Secundaria, no pude evitar convertirme en fanático de cierta serie. Una serie que llamó mi atención desde la primera vez que me topé con su nombre. Porque, de hecho, fue su nombre lo que me pareció tan extraño como cautivante en un principio. Mona la Vampira...
Tarjetas de los Monstruos de Bolsillo.
Seguro que serían favoritos de Mona.
(Imagen de MercadoLibre)

Para comenzar de lleno con nuestra historia, que será extensa, tenemos que ir hasta mediados del año 2000, cuando me gustaba revisar la programación de TV por cable en el periódico El Norte. No era muy diferente a leer las reseñas de las películas en cartelera con clasificación C: no podría verlas, pero era nada más para saber de qué “me estaba perdiendo”, puesto que no teníamos aún  el servicio de Cablevisión o Multivisión en casa. ¿Cómo olvidar que en la ciudad norteña de Monterrey, una de las grandes metrópolis de México, existían dos servicios de TV de paga en eterna competencia; Cablevisión -entonces propiedad del grupo Multimedios, ahora parte de izzi telecom- y Multivisión, de MVS? Todos preferían a Cablevisión, puesto que tenía más canales, además de ofrecer Intercable como servicio de Internet). 

Fue gracias a dicha curiosidad que encontré ese nombre por primera vez. Ese nombre... tan, pero tan raro. Y es que, después de todo, el título "Mona la Vampira" no era exactamente común para un programa de TV. No me indicaba la posibilidad de que fuera una serie animada, sino alguna especie de programa de terror mezclado con comedia. Sí; era lo más seguro, pensaba. De hecho, me recordaba a dos cosas, bastante alejadas entre sí: a la Vampiresa de los Monstruos de Bolsillo (originalmente distribuidos en EEUU y Europa con el nombre Monster in My Pocket. Llegaron a México, como es bien sabido por cualquier nostálgico empedernido, gracias a las cajitas de dulces de Sonric's en 1994) y al tema Long Cool Woman (In a Black Dress) de The Hollies, comúnmente traducido como La Vampiresa de Negro. Una cosa no tenía que ver con la otra, pero esa era la peculiar conexión que mi cerebro de 14 años, quizá demasiado tonto o demasiado imaginativo, podía hacer. Y así, más por curiosidad que por un interés inicialmente genuino, comencé a pensar en ese nombre... "Mona la Vampira"... ¿"Mona... la... Vampira"? Hasta parecía una broma, o inclusive un error de imprenta que no dejaba de repetirse, semana tras semana, en la programación del diario.
¿Qué era eso de "Mona la Vampira"? ¿Algún programa europeo, como los que solían transmitirse por el canal 28 local en el espacio de Ventana de Colores? ¿Era la versión “family friendly” de Elvira? ¿Una botarga de la era soviética, o algo al estilo de Juana la Iguana? ¿Un programa cultural de bajo presupuesto?... Creo que, a pesar de mi curiosidad, nunca llegué a buscar en línea algún tipo de información sobre lo que fuera  "Mona la Vampira". Inclusive, ya cuando la familia tuvo el servicio de cable (después de Septiembre de 2000), siempre olvidaba poner la TV en el canal 41, la señal del canal del IPN en Monterrey, en donde había visto referencias a tan misteriosa serie... o lo que fuera. De cualquier manera, ¿qué importancia podía tener?, md decía. Seguramente era algún programucho random, al que no le prestaría mucha atención. Lo vería, me sentiría estúpido por perder mi tiempo en ver a unas botargas feas y apagaría la tele, para olvidarme de esa curiosidad de adolescente ocioso.

Vaya que estaba equivocado.

El encuentro finalmente se dio. Cuando la casualidad me llevó a conocer a Mona, pude ver una caricatura bien realizada, cuya protagonista me despertó simpatía de inmediato. Podrá sonar ridículo, pero siempre he tenido la capacidad de recordar fechas que otros encontrarían como "sin importancia". Y me acuerdo muy bien de que fue la tarde del Jueves 19 de Abril de 2001, en los días finales de las vacaciones de Semana Santa, cuando el zapping me condujo a ver el episodio La Batata Mutante (llamado Yak of the Yammering Yam en inglés, segundo segmento de la T1E14). Poco imaginaba que acababa de encontrarme con una pequeñita animada que, dos décadas más tarde, seguiría teniendo una enorme importancia sentimental para mí… a pesar de los cambios en la vida y el mundo. Pero, antes de seguir con mis recuerdos, vamos a dedicarle algunas líneas a la historia de Mona the Vampire.



II. Now I'm going back to Canada,

on a journey through the past

 
"La Batata Mutante" ("Yak of the Yammering Yam"),
mi primer episodio de Mona the Vampire.
La pequeña Mona Parker es una niña de 10 años con una gran afición por todo lo relacionado con el género de horror y el sci-fi, particularmente el cine, la literatura y los cómics. Su imaginación es muy activa y, al fin niña, piensa firmemente que los monstruos y fantasmas de los cuentos de miedo forman parte de la realidad, por lo que es necesario enfrentarlos para evitar que aterroricen a la población inocente. Con dicho fin, Mona toma una capa hecha con lo que alguna vez fuera una cortina morada, sus colmillos de plástico, una llamativa peluca negra y un toque de maquillaje. Esto es suficiente para convertirse en su alter ego: Mona la Vampira. Junto con sus amigos Charley Bones y Lily Duncan, a quienes Mona les ha dado sus propias identidades "secretas" como Zapman (Relámpago) y Princess Giant (Princesa Gigante), el trío de superhéroes imaginarios se dedica a investigar casos sobrenaturales que, muchas veces, sólo existen en las fantasías de Mona. 

Algún hecho que puede calificarse de trivial, sea un drenaje bloqueado, un videojuego adictivo o un concurso de deletreo, basta para que la imaginación de Mona se mezcle con su mente analítica y su curiosidad natural, junto con una personalidad que no conoce la timidez o el significado de la palabra "no". Las fantasías de la pequeña investigadora, aunque podrían parecerle tontas a muchos de los personajes que no comparten su agilidad mental, en ocasiones terminan por ser la clave para resolver situaciones completamente reales, llegando inclusive a evitar crímenes o dar con los responsables de alguna fechoría. 

Como los conocedores de los cuentos de terror podrán haberse dado cuenta ya, la joven Parker es el equivalente infantil de los llamados "detectives de lo sobrenatural" que han existido en la literatura del género desde hace más de un siglo, con ejemplos como el John Silence de Algernon BlackwoodCarnacki de William Hope HodsonJules de Grandin de Seabury Quinn, o Titus Crow de Brian Lumley, por mencionar solamente algunos de los más conocidos. Vaya; inclusive podríamos hablar del Dr. Van Helsing como una inspiración menor de Mona (a decir verdad, y aunque parezca obvio después de pensarlo por cinco segundos, creo que su nombre es una adaptación del que tuviera la heroína de DráculaMina Harker), de no ser por el hecho de que mi pequeña sleuth es -o se considera a sí misma, claro- una vampira... aunque eventualmente se enfrentaría a una cazadora de vampiros, lo que tuvo perfecto sentido dentro de la temática de la serie. 
A diferencia de otros programas de corte similar, los "seres de la noche" presentados en los argumentos de Mona the Vampire no terminan por ser oportunistas con disfraz en busca de algún beneficio (lo común para Scooby Doo, o inclusive para algunas historias clásicas de Sherlock Holmes o Carnacki), sino que, ya sea como simples creaciones de la mente de Mona o convertidos de alguna forma en realidad, hacen acto de presencia abiertamente. Así, Mona la Vampira y sus amigos luchan con espectros, zombies, mutantes, invasores del espacio, robots malignos o vampiros por igual, siempre encontrando la manera de vencerlos con una mezcla de imaginación e investigaciones detectivescas. Amistosa, extrovertida, inteligente, excéntrica... y algo voluntariosa (ok: bastante voluntariosa), las habilidades deductivas de Mona superaban a las de numerosos adultos racionales de su mundo. Puedo entender la razón de que la fórmula funcionara bien. 

 

 

Confieso que me sentía extrañamente identificado con la Srita. Parker, ya que la conocí justo cuando me encontraba en mi era de máxima dedicación a la literatura de horror. H. P. Lovecraft Edgar Allan Poe eran mis ídolos, a los que trataba de imitar con la composición de relatos de calidad cuestionable y constantes ideas que no llegaron a cuajar por una u otra razón. Aunque me sigo considerando un entusiasta menor de los cuentos de terror (puesto que preferí la afición por la música), hablamos del momento justo en el que mi pasión por el tema cobraba forma. Al igual que Mona, la fantasía y el miedo se convertían en verdadero entusiasmo al leer The Hound o The Dreams in the Witch House del viejo HowieThe Masque of the Red Death de Poe An Episode of Cathedral History de Montaghe Rhodes James - uno de los mejores cuentos de terror en la historia del género, en la opinión de este redactor. 

Encontrando difícil hablar del tema con los compañeros de mi edad, a excepción de algunos conocidos, un poco mayores y extranjeros, con los que trataba en línea (como Cabro, uno de los pilares de la comunidad hispana de DooM, y a quien debo reconocer su gran influencia en mi creatividad), terminaba por ver a Mona como una pequeñita que fácilmente me hubiera gustado tener como amiga o hermana menor en la vida real. O… bueno, supongo que lo que no estoy diciendo es perfectamente obvio: el adolescente poético de 15 años se había enamorado de la niña ficticia que compartía sus gustos, cuya personalidad voluntariosa era un muy necesario contraste en su vida. Y no les hablo de un simple "crush", como a la gente le gusta trivializar cuando hay una simple atracción. Era un amor profundo, que no había experimentado hasta ese momento. Aun así, no lo aceptaba abiertamente; nadie sabía que me gustaba la serie, ni el personaje. Con un hermano mayor que me había declarado la guerra unos años antes, cuando preferí comenzar a ver -por un tiempo- Power Rangers en lugar de The Simpsons, supuse que no era muy buena idea hablar descaradamente de mi aprecio por Mona y sus aventuras. Mi amor por ella se convirtió en un secreto personal, demasiado personal como para dejar que se supiera de alguna manera. Una situación parecida a lo que vivía Kazama con Moepi en Crayon Shin-chan, si es que llegaron a verla... o, más bien, MUY parecida.
"Mona the Vampire", en su edición original de
tapa dura (Orchard Books, 1990).
Colección personal de Catz.
Con mi interés ya completamente despertado, no perdí mucho tiempo para investigar sobre los orígenes de la niña macabra. La serie, una producción francocanadiense entre el grupo CINAR Alphanim (hoy Gaumont Animation), había comenzado a transmitirse en Canadá en el otoño de 1999, como estreno del canal de cable YTV. Para entonces, sin embargo, el personaje ya había existido por casi una década en el ámbito literario. Su primera aparición fue en Agosto de 1990 (el día 30, según varias de las fuentes que he consultado), como la protagonista del -previsiblemente llamado- libro  Mona the Vampire, con texto e ilustraciones de la autora británica Sonia Holleyman, en la editorial Orchard Books.
La Sra. Holleyman ya tenía una experiencia previa de varios años como, principalmente, ilustradora de libros infantiles. Ahora bien, Mona the Vampire fue un proyecto en el que decidió echar mano de su creatividad tanto en historia  como en dibujo. No puedo precisar si fue su intención desde un comienzo, o si se trató de una idea que terminó llegando con el paso del tiempo, pero Mona se convirtió en un personaje recurrente para sus libros futuros... aunque ya no como vampira. Quizá a manera de representación de la forma en que los niños suelen cambiar de aficiones o ideas constantemente, la pequeña incansable regresó en el texto Mona the Hairdresser (1992, también conocido con el título Mona the Brilliant en la edición de EEUU. El nombre es lo que identifica si es edición inglesa o estadounidense. Naturalmente, la inglesa es preferible), en el que ahora decide probar suerte como una estilista aficionada. Poco después, ya para fines del 93, se publica Mona the Champion, en el que Mona crea todo un caos cuando acompaña a su padre a la piscina. 
Los tres libros son muy graciosos, e inclusive como adulto no puedes evitar reír de buena gana al mirar las ocurrencias de Mona. Y esto es porque la Mona de Holleyman es muy lista, pero también de lo más loca y caótica. No tiene la personalidad analítica y cerebral de su versión animada (no le interesan los misterios, sin ir más lejos. No es detectivesca, como su contraparte de CINAR), pero ya muestra sus claras intenciones de divertirse... sin importar qué o a quién tiene que superar para conseguir su objetivo. Cabe señalar que Charley Lily no existían todavía en estos libros, pero sí podemos encontrar (aún sin nombre) a los padres de MonaMiss Gotto y al Director Shawbly. ¡Ah! Por supuesto: el gato Fang aparece, desde el primer momento, como el amigo inseparable y compañero de locuras de Mona
"Mona the Vampire" en edición de tapa dura (1990); 
"Mona the Champion" y "Mona the Hairdresser"
en tapa blanda (1995 y 1993, respectivamente).
Colección personal de Catz.

Parte de "Mona the Vampire". Nótese que el diseño original
de Mona se conservó para la serie animada, junto con lo que
claramente serían Miss Gotto y el Director Shawbly.


"Mona the Hairdresser".
La pequeña Mona deja claro que no dará reembolsos.
Hairdresser on fire...

La Mona de Holleyman en "Mona the Champion",
haciendo lo que mejor sabe hacer: desmadre.
El libro original de Mona the Vampire se publicó en diferentes idiomas (he encontrado, hasta el momento de la redacción de este artículo, traducciones al alemán, francés, español, catalán, danés y finlandés), teniendo dos ediciones en pasta blanda entre 1991 y 1995. La versión inglesa fue adaptada en EEUU, con algunos cambios de palabras (por aquello de las diferencias del inglés británico con al americano), por Delacorte Press, teniendo su edición en pasta dura en 1991 (la cual, por cierto, es muy fácil de encontrar. La UK de 1990 es la que resulta un poco más complicada de conseguir), con una reedición en 1995 a cargo de Smithmark Publishers (sumamente rara). Tras el éxito de la serie animada, se publicaron dos ediciones más en pasta blanda en 2001 y 2004, con el nombre The Original Mona the Vampire Book (también bajo el sello de Orchard).
Ediciones 2001 y 2004 de "Mona the Vampire" (UK), Orchard Books.
En Canadá, su producción estuvo a cargo de la famosa editorial Scholastic.

Mona the Hairdresser Mona the Champion tuvieron su correspondiente presentación en pasta blanda en el 93 y el 95, lo mismo que adaptaciones a otros lenguajes, pero ni siquiera la fama de la caricatura motivó que volvieran al mercado... aparentemente. Y digo "aparentemente", con lujo de misterio y duda existencial, porque he encontrado referencias (dos ISBN) a una posible edición de 1997 para ambos textos. Si así fue, tuvieron que ser tiradas pequeñísimas, enfocadas en el mercado del Reino Unido. Seguiré buscando para darles mayor información, hasta donde me sea posible.

Como parte de mi colección personal de Mona, tengo la edición original de Mona the Vampire en pasta dura, tanto la original de UK como la primera de USA, lo mismo que las ediciones de 2001 y 2004. También dispongo de Mona the Hairdresser tanto en pasta blanda como en dura, al igual que la versión en pasta dura de EEUU (Mona the Brilliant) y Mona the Champion, también en paperback y hardback. Hasta donde he podido averiguar, dicho libro no se publicó en EEUU, pero sí que tuvo traducciones a idiomas como el danés y el alemán.




III. We can work it out


A pesar de todo, las andadas vampirescas de Mona no iban a quedarse en el olvido. A finales de 1995, Sonia Holleyman publicó dos libros más sobre el personaje en Orchard Books, los cuales podrían considerarse como "spin-offs" del texto original de 1990: Mona the Vampire and the Big Brown Bap Monster y Mona the Vampire and the Hairy Hands, ambos de Noviembre de 1995 en pasta dura. Sin embargo, la Sra. Holleyman no fue la responsable de escribir dichas historias. Ella se encargó solamente del apartado gráfico, teniendo esta vez la colaboración de la autora sudafricana Hiawyn Oram para el argumento.
Los cuatro libros Oram-Holleyman,
en sus primeras ediciones de pasta blanda.
Colección personal de Catz.
El nombre de Oram ya era conocido en el medio de la literatura infantil desde la década de 1980, identificada por su labor como escritora. No he podido encontrar alguna referencia al respecto de cómo se dio la creación de la mancuerna Oram-Holleyman (está en mis planes contactar a Hiawyn Oram para poder entrevistarla sobre ello, si tengo suerte), pero su colaboración sentó las bases de lo que años más tarde veríamos en la serie animada de Mona the Vampire. Y es que muchas de las ideas de la caricatura ya están presentes en los libros, empezando por la introducción de dos personajes clave: Charley Lily. En Mona the Vampire and the Big Brown Bap Monster tenemos la primera aparición de Lily Duncan, ya con su alter ego de Princess Giant. Este cuento se adaptaría, de forma bastante libre, en el episodio The Red Moon Monsters de la primera temporada de Mona the Vampire
El origen de Princess Giant, de acuerdo con Mona.
"Mona the Vampire and the Big Brown Bap Monster".
Hay dos cosas que podemos notar sobre los libros de Oram-Holleyman. Primero: son mucho más extensos que aquellos publicados por Holleyman en solitario, con un mayor énfasis en el texto que en el arte. Y, hablando del arte, el diseño de Mona es notoriamente distinto del de los tres libros anteriores. Y por ello no me refiero nada más en cuanto al dibujo, sino también en personalidad. Esta Mona es mucho más calmada y emocional que el torbellino hiperactivo de los trabajos previos de la Sra. Holleyman. Aunque ya tiene un interés establecido en los temas sobrenaturales y muestra la gran imaginación que conocemos de la pequeña Parker, sabe diferenciar entre lo que es juego y realidad. Tampoco muestra muchos rasgos detectivescos... la describiría como el "prototipo" de lo que fue la Mona de la serie animada, con todavía algunos elementos de su contraparte original. No me gusta mucho, la verdad. Prefiero bastante la primera versión del personaje... y, por supuesto, la animada. Mona the Vampire and the Hairy Hands muestra a Charley Bones por primera vez, junto con otro detalle curioso: se le da a Mona el apellido Nashley, siendo que el personaje carecía de uno hasta dicho momento. Ya sabemos que se cambiaría a Parker más tarde.
"Mona the Vampire and the Hairy Hands" nos presenta
a Charley Bones, todavía sin el papel de Zapman.
En Febrero de 1996 se publicaron los dos últimos libros de Mona the Vampire creados en conjunto por Oram Holleyman. Estos son Mona the Vampire and the Jackpot Disaster y Mona the Vampire and the Tinned Poltergeist. En el primero de ellos tiene su debut Angela, que ya era un personaje bastante pesado desde entonces... aunque se explica que solía ser la mejor amiga de Mona, hasta que su familia ganó la lotería. Justo como luego se indicó en la serie animada. En este libro también aparecen otros personajes que serían frecuentes en el programa, como el Reverendo Gregory o Miss Gotto (se hace la primera mención de su nombre). También se confirma el apellido Nashley para Mona, como ya había ocurrido en Hairy Hands.
Varios personajes tienen su presentación en
"Mona the Vampire and the Jackpot Disaster". 

Mona Nashley se convirtió en Mona Parker.
No lo juzgo, pero tal vez Nashley era más original.

Con Mona the Vampire and the Tinned Poltergeist se cerró la colaboración entre Holleyman y la autora sudafricana, concluyendo el ciclo de historias de Mona the Vampire con un total de cuatro libros (aquí me gustaría aclarar que en la siempre cuestionable Wikipedia, en el artículo de Sonia Holleyman, se afirma que fueron seis los libros que publicó junto a Oram. Esto es totalmente incorrecto, aclarando). Dentro de las páginas de este volumen pudimos ver a Charley en su introducción como Zapman.

Zapman, muy distinto a como lo conocimos
en su versión animada. 

Hasta donde he podido averiguar, los cuatro libros de Oram-Holleyman sólo se distribuyeron en el Reino Unido (y de forma limitada en EEUU y Canadá), con sus ediciones en pasta blanda entre el mismo año de 1996 y 1997, siendo parte de la colección Orchard Super Crunchies. Cuando la serie animada comenzó a ganar popularidad, se publicaron dos reediciones en 2001 y 2004 (como pasó con el libro original de Mona the Vampire, lo que ya se ha dicho), las cuales se editaron específicamente para el mercado de Reino Unido, Canadá, Francia e Italia, según lo que he encontrado en mis búsquedas (puede que hayan existido ediciones en otras partes del mundo, como España, pero no puedo confirmarlo). Como parte de mi colección personal, dispongo de los cuatro libros en su edición paperback noventera. Los he buscado mucho en pasta dura, pero no he podido encontrarlos en ninguna parte. También tengo la edición de 2001 de Bap Monster y la de 2004 de Jackpot Disaster; lo mismo que las ediciones canadienses (con el sello de la muy querida, y clásica de los 90, editorial Scholastic) de Tinned Poltergeist y Hairy Hands. El objetivo sería conseguir todos los libros en cada edición, claro. No es fácil cuando no vives en Europa o Canadá.

Edición 2001 y 2004 de "Mona the Vampire and the Big Brown Bap Monster".
La versión canadiense reemplaza "bap" por "burger",
ya que no es un término muy utilizado fuera de Bretaña.

Aunque el dúo Oram-Holleyman no nos regaló más historias, Mona aún tenía mucho para decir. En el mismo año de 1995, se publica en Inglaterra el Little Vampire's Diary, un libro de estilo "pop-up" completamente bajo la autoría de Sonia Holleyman. Como en los viejos tiempos, la protagonista era nuevamente Mona, acompañada de Fang. El libro, siendo típico en su género, se apoya mucho en la cuestión física; está lleno de curiosidades, como una gafas que le permiten al lector descifrar algunos códigos secretos (algo parecido a los Spectrespecs que utiliza otra chica excéntrica y creativa... que, de hecho, es como la versión introvertida de Mona, si lo piensan bien). Es difícil explicar todo lo que tiene, por lo que les dejaré un video que muestra a detalle su contenido.


Tal vez podrán notar que el libro no menciona a Mona, sino a una tal Plaxie Wishbone. Lo que ocurre es que el video está hecho con la edición de EEUU, la cual es mucho más común que la original inglesa. Por algún motivo, quizá derechos o en algún acuerdo con Orchard, la versión americana dejó completamente fuera a Mona. Dicho delito de omisión fue corregido en 2001, cuando el libro de UK se reedita como The Original Mona the Vampire's Diary. Ojo aquí: NO es un libro distinto. Es sólo una reedición, aprovechando el éxito de la serie animada, del libro inglés de 1995. Y lo sé porque ambas versiones ya forman parte de mi biblioteca. 

He encontrado que se realizaron traducciones al portuguésfrancés y otros idiomas, en las que también cambiaron el nombre de Mona por "Alina Sombra" y "Karpathe". Supongo que Mona no les gustó para el mercado internacional...  Como sea, recuerdo haberme topado con una reseña del libro (bastante agria, por cierto) a principios de 2002. Es de 1996; me ha sorprendido que aún siga en línea, después de casi 30 años.

Las tres ediciones de "Little Vampire's Diary". UK, USA y reedición 2001.
La de USA es, por mucho, la más común. Pero no tiene a Mona...

En 1997 se publica una continuación de Little Vampire's Diary, llamada Little Space Cadet's Supersonic Space Case, nuevamente con Mona como protagonista. Al igual que pasó con el libro anterior, fue impreso en en EEUU como otra aventura de Plaxie Wishbone (con el nombre Little Space Scout's Space Case). Este libro es difícil de encontrar en la edición de UK, pero la de EEUU, la de Plaxie Wishbone, puede ser conseguida con algo de paciencia. No es barata, sin embargo, pero tuve suerte y logré comprarla a un precio razonable hace poco tiempo, en condiciones que podría calificar de aceptables. 

Edición UK

Nótese el nombre Plaxie Wishbone.
Imágen de Ebay
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Bien; ya hemos hablado de forma extensa sobre los libros de Mona. Ahora, pasemos a la tan querida serie animada...




IV. Un canadien errant

 
La página web de CINAR en Mayo de 1998.
Mona se veía, em... ¿diferente? Vamos a dejarlo en "peculiar".
Como ya les he contado algunas líneas más arriba, la primera temporada de Mona the Vampire tuvo su gran estreno en Canadá el 13 de Septiembre de 1999, siendo parte de la programación vespertina del canal YTV. Los 26 episodios de la temporada se dividieron en dos, por lo que sólo los primeros 13 fueron transmitidos en el 99. El resto llegaron entre el Verano y el Otoño de 2000, cerrando de manera especial el 14 de Febrero de 2001 con Cupid's Mark/The Lost Pirates (por obvias razones. Digo). 

La historia de la caricatura en sí tuvo su comienzo entre 1996 y 1997, cuando el escritor y productor británico Ian Lewis (de The Farnham Film Company) tuvo la idea de convertir los libros de Oram-Holleyman en una serie animada. Ninguna casa productora del Reino Unido tenía interés en el proyecto, sin embargo, por lo que Lewis lo llevó a Canadá, en donde fue aceptado como un trabajo a futuro de la compañía CINAR. Revisando su página web en The Wayback Machine, puedo ver algunas referencias a Mona the Vampire en el informe anual de 1996, publicado en los primeros meses del 97, cuando aún no contaban con la coproducción de Alphanim (misma que ya puede apreciarse en el reporte de 1997). El desarrollo de la serie arrancó formalmente en Junio de 1998, con la creación de los 26 episodios de la primera temporada.

The Gazzette de Montreal
(10/06/98)
Buena parte del elenco canadiense de voces de Mona the Vampire también participó en Arthur Sagwa, the Chinese Siamese Cat (recuerdos del Otoño de 2003, la señal de cable con "convertidor" y el canal de la PBS...). El reparto era encabezado por Emma Taylor-Isherwood, una joven actriz que luego pudimos ver como la protagonista de la serie live action Strange Days at Blake Holsey High, o Colegio del Agujero Negro, que fue como la bautizaron en nuestro idioma cuando la pasaban por Fox Kids (la recuerdo bien... no iba con mi estilo, pero de vez en cuando la ponía sólo para ver a Mona "real". Confieso que me parecía una chica muy bonita, lo que tenía sentido al ser la voz de Mona). El resto del elenco principal se componía de Carrie Finlay en el papel de Lily, junto a Justin Bradley interpretando a Charley (que en esa época también tenía el rol protagónico en Arthur).

Mona the Vampire fue un hit casi inmediato en Canadá, el cual no se limitaría a su propia nación. La caricatura llegó a diferentes regiones del mundo, volviéndose extremadamente popular en Inglaterra y Francia, los tres países que se convirtieron en el nicho de la franquicia. Ya hemos comentado que tal éxito motivó que los libros de Oram-Holleyman fueran reeditados poco antes del estreno de la segunda temporada de la serie (Mayo de 2001). También salieron a la venta un libro para colorear, un cuaderno de actividades, ocho "libritos" que eran adaptaciones directas de algunos de los episodios de la serie (luego hablaremos de ellos a profundidad)... y otra mercancía que estaba más orientada al mercado de juguetes, como rompecabezas, memoramas o el peluche oficial.


"Botarga" de Mona promoviendo los libros
de la serie, en lo que seguramente fue
algún evento de CINAR en la época (2001). 
Para México y el resto de Latinoamérica, las aventuras de la vampira en miniatura fueron estrenadas por ZAZ, el extinto canal de cable mexicano propiedad del grupo MVS. En sus comienzos (1991-1995), ZAZ fue la emisora en donde se trasmitieron por primera vez muchos de los programas de la cadena Fox Nickelodeon, como competencia directa a Cartoon Network en la región. Con la llegada de Fox Kids y el canal NickZAZ no tuvo más remedio que enfocarse en las producciones de compañías canadienses y europeas, siendo CINAR una de ellas. Por dicho historial, no es de sorprender que fuera el canal que trajera a Mona the Vampire para el público latino. Aquí cabe señalar que ZAZ estaba muy enfocado en ofrecer una programación sana, por así llamarle. Su lema era "Televisión sin violencia", y se tomaban dicha máxima muy en serio.
Revisando la página web del canal en The Wayback Machine, y confirmando el dato en la hemeroteca del periódico El Norte, Mona tuvo su primera aparición en ZAZ (y, por tanto, en Hispanoamérica), el Martes 7 de Marzo de 2000, en el horario de las 3:30 PM del centro de México, con repetición a las 9:30 PM. Considerando que el canal también transmitía para la audiencia de Brasil, puede inferirse que la serie llegó igualmente con el doblaje portugués al mismo tiempo.

La aparición de Mona en las pantallas nacionales fue rápida, por cierto, puesto que la caricatura tenía apenas seis meses de su estreno en Canadá. Comparemos esto con Francia, en donde cayó hasta Noviembre de dicho año... y eso que Alphanim era una compañía gala. Las cosas ocurrieron de manera similar en Inglaterra, país en el que la serie llegó a CBBC One, el canal para el público infantil de la BBC de Londres, el Domingo 2 de Abril de 2000.

El doblaje se realizó en los estudios Fandango de la ciudad de México.  Dicho centro era propiedad de la misma CINAR, y estaba específicamente destinado al doblaje de las producciones de la compañía canuck. La grabación de los tracks de la serie seguramente fue hecha entre fines del 99 y principios de 2000 (tal vez Diciembre/Enero. Esto es suposición mía, aclarando; bien pudo ser, a gran velocidad, en Febrero de 2000), con Cristina Hernández en el papel protagónico de Mona la VampiraCristina en ese momento ya tenía más de una década de experiencia en el medio, pero su voz era muy bien conocida (y gustada) gracias a tres interpretaciones en particular: Bombón (Blossom) de las Powerpuff GirlsSakura Kinomoto en Sakura Card Captor (siempre, siempre me recordó a Mona) Wednesday Addams en las dos películas noventeras de The Addams Family. Su voz le quedaba muy bien a la pequeña Mona Parker, y la sigo considerando como la oficial y más apropiada para el personaje
Otros de los actores que participaron en el doblaje fueron José Antonio Macías (quien se ha convertido en una de las figuras más reconocidas de dicho arte. En el año 2000, sin embargo, muchos identificábamos su voz por un par de personajes. A saber: Mousse en Ranma ½ y James en Pokémon. También fue, precisamente, el locutor del canal ZAZ en la "era de Mona") como CharleyMónica Estrada en el papel de Lily (que podía recordar por su trabajo como otra Lili en Rugrats) y Rebeca Patiño en un rol doble, interpretando a la madre de Mona y fungiendo como directora de doblaje de la serie. Los "niños de los 90" tenemos presente la voz de la Sra. Patiño en dos extremos... dando vida a la siempre elegante C.C. Babcock en The Nanny... y, bueno, con todo lo que decía en Drawn Together... lo que supongo que, para muchos, hace que su voz sea mil veces mejor. 
También estaba Raúl Anaya como el Sr. Parker (hoy identificado por ser el Master Chief en la serie Halo. La salida del primer juego en PC coincidió con mi años de devoción a Mona, por cierto, en la segunda mitad de 2003), Herman López y Pilar Escandón, por mencionar sólo una parte del talento que nos trajo Mona the Vampire a nuestro idioma. El gustado tema musical corrió a cargo de la cantante Jade, quien años atrás grabara el de Ranma ½ y otras series de la época. Es fecha que Jade frecuentemente se presenta en convenciones de cómics a los largo del país, llegando a interpretar la canción de Mona la Vampira junto al resto de su repertorio.
Fotografía de Cristina Hernández, junto a
algunos de personajes emblemáticos. Mona no podía faltar.
(Imagen de Doblaje Wiki)
Contando algo más sobre el doblaje mexicano (anécdota personal, realmente), hace unos años vi un comercial de Bimbo (no estoy seguro de qué tanto se conozca esta marca fuera de México, pero es una de las empresas más identificables del país, gracias a sus productos de pan), mismo en el que aparecía el Osito Bimbo... la eterna mascota de la compañía. Cuando lo escuché hablar, pensé: "me estoy volviendo loco... La voz del oso casi suena como la que tenía Mona... por momentos, al menos". No me equivoqué, de hecho; Cristina Hernández fue, entre muchos otros personajes después de que interpretara a Mona la Vampira, la voz oficial del oso panadero durante varios años en los 2010. Y lo hacía muy bien, como era de esperarse de uno de sus trabajos. Pero estoy divagando.
Ahora bien, creo que buena parte del público mexicano que conoció a Mona no fue gracias al canal ZAZ. Me incluyo entre los muchos que pudimos ver la caricatura en el Canal Once del IPN, mismo que en Monterrey se transmitía en la señal de Cablevisión como el canal 41. La historia de esta cadena es de sobra conocida, especialmente por los habitantes de la Ciudad de México (el eterno DF), pero no está de más recordarla de manera breve: se trata de un canal de TV de acceso público, mismo que le pertenece al Instituto Politécnico Nacional (IPN). Su programación siempre ha estado orientada a la cultura y la educación, papel que ha desempeñado en las pantallas nacionales desde 1959, precediendo en ello, por muchos años, al conocido Canal 22. La barra infantil de Canal Once habitualmente incluía caricaturas "diferentes". Por ello me refiero a que no transmitían el mismo tipo de programas que podíamos esperar en el Canal 5 de Televisa, dando un ejemplo. 

En lugar de contenido de Disney o Nelvana, la señal del IPN disponía del segmento Ventana de Colores en los 90. Este incluía muchas series animadas o cortos de, principalmente, Europa y Asia (Japón, en particular). Así, pudimos ver algunas series que se habrían quedado en calidad de desconocidas en México de otra forma: Dig & Dug with DaisyMariolino (le encantaba a mi hermana mayor), MorphJimbo and the Jet-SetChristopher CrocodileMr. Benn, o el show japonés de marionetas Niños en crecimiento (sí, el del chango de los memes. Tengo el tema musical grabado en el cerebro). Recuerdo otras dos, cuyo nombre se me escapa; una sobre un chivo (sí, bueno. No puedo decir mucho), y otra acerca de un rey en la era medieval que solía disfrazarse de campesino para convivir con su pueblo.
En Monterrey conocimos Ventana de Colores porque solían repetir el segmento en el Canal 28 local, usualmente a las 3 ó 4 PM. Me recuerda particularmente a las vacaciones de entre el 95 y 97, puesto que cursé toda la Primaria en el turno de la tarde. Únicamente podía disfrutar de las excéntricas animaciones europeas cuando me quedaba en casa por una u otra razón. ¡Ah! ¡Se me olvidaban los Moomin! También los repetían por el 28, siendo común encontrarlos cada Sábado y Domingo por la mañana. .
Barra de Cablevisión Monterrey, según
el periódico El Norte. 9 de Noviembre de 2000.
Mona en Canal 11 y ZAZ a la misma hora.
El contenido para el público infantil de Canal Once empezó a renovarse con la llegada del año 2000. Aparecieron algunas series nuevas, siendo el caso de la australiana Li'l Elvis and the Truckstoppers... y, poco después, Mona the Vampire. Revisando de nuevo los ejemplares de la época en los archivos de El Norte, y haciendo algunos cálculos que parecen coincidir con mis propios recuerdos de tal periodo, todo parece indicar que Mona tuvo su estreno en la barra infantil del IPN el día Jueves 9 de Noviembre de 2000, en el horario de las 4:00 PM (no, no pudo ser el 2 de Noviembre. En ese día se trasmitió programación especial por la fecha), como parte del bloque Zona O. La serie únicamente pasaba los Jueves en un principio, pero a partir del  2 de Enero de 2001 se agregó a los Martes. Como señalaba antes, yo vi a Mona por primera vez cinco meses después de su arribo al Politécnico, en Abril de 2001. Basándome en el orden por producción de los episodios, las fechas concuerdan, porque estoy totalmente seguro de que La Batata Mutante fue el capítulo que me dio el primer vistazo de Mona. Y lo sostengo.
Pero dejemos eso por ahora, pasando de nuevo a los recuerdos...


V. Ah, now I don't hardly know her,

but I think I could love her


 
La imagen de Mona en su bicicleta estuvo mucho
tiempo en el disco duro de mi primera PC, una computadora Alaska.
Bueno: hasta que lo hice tronar en algún experimento random.
Mona the Vampire me gustó de inmediato. No era una caricatura promedio, y el disfraz de vampira de Mona, aunque de lo más raro en un principio, era una de las razones por las que te dejaba una impresión muy característica en la memoria. Pero me gustaba más sin el disfraz... como la había visto por primera vez aquella tarde de Abril, con su cabello corto y los dos "moñitos" rojos que lo adornaban. Me encontré a mí mismo pensando en la serie y en el personaje constantemente en los días que siguieron al flechazo, cuando trataba de enfocar mi atención en el último bimestre de la Secundaria y en el ya próximo examen de admisión a la Preparatoria. Había flojeado bastante en los primeros meses del año escolar, dedicando más tiempo del debido a jugar Half-Life y DooM, creyendo que mi "posición" como mapero (de baja categoría) en la comunidad hispana de DooM era más importante que mis obligaciones de estudio. Me había recuperado en las calificaciones, pasando de 5 a 9 en Matemáticas en cosa dos bimestres. No debía distraerme y fallar de nuevo. Pero era un hecho que Mona seguía muy activa en mi subconsciente, como pasa cuando sabes -pero quieres negar y negar- que te has enamorado... y ahí me tenían, sintonizando el Canal Once la tarde del Martes siguiente... y del Jueves, y del Martes, y del Jueves, y.... vaya: así seguí. 

A veces no podía verla. O, mejor dicho, no quería verla, según yo (por las razones que ya he explicado. Chico de 15 años, Prepa, caricaturas... ¿es claro, no?). Miraba el reloj, que avanzaba con una lentitud dolorosa entre las 4:00 y las 4:30 PM. Cuando finalmente pasaba la media hora y Mona se había ido, una parte de mí se repetía que había "hecho bien". Y otra parte de mí se sentía de lo más triste, pensando que había perdido mi oportunidad de ver a la pequeña vampira, que era lo que yo realmente quería. Recuerdo que a fines de Abril, el Viernes 27, busqué algo de información sobre Mona en el Internet de la época. No había mucho material, pero puedo acordarme a la perfección de la primera imagen que encontré, en la entonces página de CINAR. Era un dibujo, claramente hecho por Sonia Holleyman, con Mona y Fang en su bicicleta. Luego supe que dicho arte fue la portada de la segunda edición americana del libro original de Mona the Vampire, de 1995. Extremadamente difícil de encontrar en 2024, pero no pierdo el optimismo de hacerlo algún día.
Resumen del episodio "Pixies", según lo 
redactaría Mona, en www.monathevampire.com
La página estaba hecha con prácticamente 100% Flash.
Total... Mona se convirtió en mi "amor clandestino"... de "a escondidas, cada tarde...", como dice una balada clásica (que por supuesto que al chamaco sentimental le encantaba escuchar). Aunque mi hermana y yo acabamos por tomarle afición a ver SpongeBob en sus primeros años, ella no tenía sospecha alguna de que me gustaba otra caricatura, sobre cierta niña imaginativa.

El caso es que pasó el tiempo, y mientras los 26 episodios de la primera temporada de Mona se repetían en el Canal Once, la segunda temporada de la serie se preparaba para llegar a las pantallas canadienses por YTV, lo que finalmente ocurrió en Septiembre de 2001. Para dicho punto ya estaba en línea su web oficial, www.monathevampire.com. El sitio contenía algunos juegos sencillos, además de una pequeña guía de episodios que mostraba un resumen de cada capítulo, emulando el diario en el que Mona escribía sus aventuras. Creo que jamás lo actualizaron, siendo que sólo incluía la primera temporada. También podían descargarse fondos de pantalla, diseños para colorear y un video musical del tema de la serie con Mona "bailando" muy a su estilo, entre otras curiosidades. 

Había, además, una sección en la que presentaban una breve historieta de cuatro paneles, para que los visitantes improvisaran un argumento basado en ella. Prometían que, al final de cada mes, el mejor sería seleccionado para tener su aparición en la página. Con todo, esto se abandonó rápido, porque recuerdo que la misma historia que vi en Agosto de 2001 seguía en línea dos o tres años después. Desafortunadamente, el dominio expiró en 2016; no ha habido suerte utilizando The Wayback Machine, pero con algo de maña se puede tener acceso a los archivos .SWF que formaban el contenido Flash del sitio. Y esto es porque toda la página dependía de Flash, lo que era típico de las webs creadas entre el final de los 90 y principios de los 2000. Entre otros de mis planes, tal vez más adelante ponga una versión offline de monathevampire.com en el blog. El dominio estuvo en venta por un tiempo, y de hecho pensé en adqurirlo... pero he visto que, para 2025, ya fue comprado por algún oportunista que no le ha dado buen uso (sospecho que es uno de esos parásitos digitales que se dedican a la reventa de dominios, o que buscan explotar la popularidad que aún tienen las páginas expiradas. Pasaba mucho en Blogger, por ejemplo, antes de que los nombres de blogs fueran de uso único).  Ya pensaré en algo para vengar a Mona. Pero volvamos a las memorias.

Audiogalaxy y Winamp...
Herramientas básicas para cualquier melómano
a comienzos de los 2000. 
Recordar a Mona the Vampire es, necesariamente, también recordar lo que fue mi vida entre 2001 y 2005. El final de la Secundaria, mi comienzo como estudiante de Preparatoria. Problemas con Química, Física y las Matemáticas de segundo semestre (bendita sea la calculadora con fórmulas programadas). Mi gusto por la literatura de horror y el fanatismo por Lovecraft. Mi afición por la radio, por el Rock instrumental de The Shadows y toda la música nueva (para mí) que estaba descubriendo en la gloriosa época de NapsterAudiogalaxy WinMXTelstarHoneycombMorning Has BrokenNo Milk TodayDay After Day, A World Without Love en mi lista de Winamp, con un skin improvisado de Mona que quitaba al dejar la PC, para que mi hermana no lo descubriera. Half-LifeOpposing Force, la tercera parte de They Hunger, Gangsta Wars, Day of Defeat y muchos, muchos otros mods para el juego de ValveNocturneBloodReturn to Castle WolfensteinUndyingHaloSoldier of Fortune II. Emuladores de NES SNES, rejugando Darkwing Duck. Mi comienzo en la poesía, los concursos en los que jamás alcanzaba lugar, cual Charlie Brown; los trabajos de Renato Leduc y la impresión causada por La Aurora de Lorca. La lectura del meloso Werther de Goethe y las muchas marcas a lápiz que dejé en el libro de "Sepan cuántos...". Episodios de Twilight Zone durante las noches, mi breve afición por el cine y el canal Retro. Los 18 años y el Servicio Militar, que en esos ayeres aún se veía como obligatorio. Mi (torpe) elección de carrera profesional. En todos esos recuerdos, demasiados como para resumirlos en un único párrafo, me acompañó la linda vampira que fue mi amor de adolescencia. Siempre presente, de una forma u otra, en mi memoria. Y, por más emocional que suene, en  mi corazón.
 
En el Reino Unido, Mona también se transmitía
por Nickeloden UK. Aquí su web, tal como la vi
en Agosto de 2001. La recordaba muy bien
Mona the Vampire alcanzó su mayor punto de éxito con el aterrizaje de la segunda temporada de la serie. Como recordarán, esto coincidió con el lanzamiento de una cantidad considerable de mercancía, empezando por la reedición de todos los libros de la mancuerna Oram-Holleyman. Creo que fue en Diciembre de 2001 cuando supe que había un peluche de Mona... y, en verdad, fue algo que me entristeció sobremanera muy lejos de alegrarme. Sabía que no había forma, al menos próxima, de tener ese peluche. Estamos hablando de un tiempo primitivo, en donde las compras internacionales en línea no eran tan sencillas como ahora. Hacer una "money order" era un desmadre. Lo intenté, y salía más caro el pago del servicio/impuestos que aquello que quería comprar. Y conseguir una tarjeta de crédito internacional estaba fuera de discusión para mis recursos. 

Así que el muchacho soñador (sí, sí, ya sé) debía conformarse con tener cero mercancía de su amor platónico. Ni siquiera tuve el valor de pedirle a mi madre, quien era una costurera muy talentosa, que me hiciera algún intento de peluche casero que pudiera servir a manera de "premio de consolación". Pero, como ya sabemos, la esperanza muere al último. En varias tardes de 2002 visitaba el centro de la ciudad, en donde se encontraban algunas de las librerías más grandes de Monterrey, como la Castillo y la Iztaccíhuatl. Le decía a la familia que iba a buscar "más libros de Lovecraft", pero mi intención era ver si, de puro milagro, me topaba con alguno de los libros de Mona. Ahora veo que la tenía muy complicada, a pesar de que el libro original de Sonia Holleyman sí fue publicado por Plaza & Janés en España como Mona, la Pequeña Vampira, junto con algunas de las ediciones de 2001. Las probabilidades de encontrarlos en el Monterrey de 2001 ó 2002, como podrán imaginar, eran de un 0.01%.

Y así fue.

Ni siquiera en las librerías de segunda mano, que ya abundaban en la zona a principios de los 2000, pude mirar el rostro de la pequeña detective. Quizá fallé en buscar alguna librería muy especializada en el idioma inglés, pero yo no era precisamente un muchacho muy extrovertido. Así que ni libros, ni peluche, ¡nada! Sólo algunas grabaciones en VHS que lograba hacer de cuando en cuando, lo mismo que el material que podía conseguir en línea. Imágenes que luego imprimía, tratando de explicar por qué demonios se había acabado tan rápido la tinta a colores de la impreosa. Y aunque no era, ni soy, bueno para el dibujo, también llegué a crear algunos bocetos de Mona que bien podrían haberse calificado de "respetables". Muchos años más tarde me sorprendí a mí mismo por lo bien que recordaba los pasos para dibujarla... lo que todavía puedo hacer, afortunadamente.

Bueno: hagamos aquí una pausa en las memorias personales. Era 2002, y todo parecía perfecto para Mona the Vampire y sus fanáticos. Sin embargo, tras bambalinas, había problemas. Y muy grandes.



VI. I will return

 

La segunda y tercera temporada de Mona the Vampire, cada una de 13 episodios, tuvieron su producción al unísono. El último capítulo de la S2 saltó a las pantallas de YTV en Diciembre de 2001, con el estreno de la S3 en Febrero de 2002. Las cosas no estaban yendo nada bien para CINAR entonces; la empresa se había metido en un problema legal gigantesco que fue bautizado como "CINAR Scandal". A grandes rasgos: se descubrió malversación de fondos por parte de los fundadores de la compañía (Micheline Charest y Ronald Weinberg), por cantidades que alcanzaban una cifra millonaria. No sólo eso, sino que también resultó que el gigante de la animación estuvo recibiendo apoyo económico y recorte de impuestos por parte del gobierno de Canadá, ya que reportaban que su plantilla de escritores se componía de canadienses. 
En realidad, CINAR contrataba los servicios de escritores de EEUU, utilizando en los créditos nombres de familiares o conocidos de los ya mencionados fundadores para engañar al gobierno canuck. No le puedes pegar al gobierno en donde más le duele (el dinero, por supuesto) sin esperar consecuencias, y la treta de la compañía de TV fue descubierta en el año 2000. Aunque al principio parecía que iban a librarla, el asunto se complicó de manera irreversible para 2001. Esto no afectó la producción de Mona the Vampire y los proyectos relacionados con la serie, pero puedo imaginar que el estreno apresurado de la tercera temporada fue para aprovechar el momentum del programa, como un intento desesperado de obtener todo el beneficio posible.
Periódico Reforma, 6 de Octubre de 2001.
Mientras CINAR se caía a pedazos en la nación del maple, el Canal Once de México parecía disfrutar de constantemente cambiar a Mona de día y hora de transmisión, repitiendo los episodios de la primera temporada una y otra vez. Quizá por ello es que los capítulos de dicha temporada son las más recordados. Durante algunas semanas la pasaban Martes y Jueves. Luego Lunes, Miércoles y Viernes. Luego Martes, Jueves y Viernes. Y a veces a las 16:00, a veces a las 15:30 y otras a las 15:00. Y a veces no: daban de nuevo Paseando con Dinosaurios, y parecía que habían quitado la serie como por una o dos semanas. En el inter, también se dieron ciertos cambios importantes en la barra de Canal Once: el segmento de series infantiles pasó de llamarse Zona O a ser bautizado formalmente como Once Niños en Octubre de 2001, nombre que conserva al día de hoy (...o, más bien, "Once Niñas y Niños"... sin comentarios). De ese tiempo, recuerdo el promocional de Mona en el que decían "¡adivina al personaje... Le encanta la salsa catsup!". La segunda temporada de la serie hizo acto de presencia  por las pantallas del Politécnico en, aproximadamente, Febrero de 2003. Arrancaron con El Dr. Java y el Sr. Hyde/El Ogro de la Biblioteca, de nuevo con doblaje nacional. Este dato de la fecha no he podido confirmarlo. Puedo estar mal, lo acepto, pero aquí sí me estoy basando de plano en mi memoria.
A mediados/fines de 2003 yo me estaba preparando para entrar a la Universidad, por lo que el "mundo real" comenzó a absorberme. Aunque seguía viendo a Mona cuando me daba la oportunidad, poco a poco empecé a alejarme de ella (de ese tiempo recuerdo también a Tracey McBean). He de confesar que llegó el punto en el que dejé de seguirla por completo, perdiéndole el rastro. No me enteré de en qué momento llegó a Canal Once la tercera temporada de la serie, lo admito... y, de haberlo hecho, creo que no me hubiera gustado mucho por una buena razón. Los problemas económicos de CINAR provocaron el cierre de Fandango Studios. Y, en lugar de simplemente mudarse a otro de los centros de doblaje mexicanos para conservar al elenco y -sobre todo- a Cristina Hernández, resulta que CINAR eligió en sus estertores llevarse el proyecto a EEUU. ¿El nuevo lugar de doblaje? Miami... lo que, puedo suponer, tuvo motivos e$pecífico$ en lugar de artísticos.
Arianna López con algunos de sus personajes.
(Imagen de Doblaje Wiki)
Todo el reparto cambió al mismo que acompañaba a las versiones latinas de The Fairly OddParents South Park. Ahora Mona tenía la voz de la actriz colombiana Arianna López, quien era muy conocida por interpretar a Timmy Turner. No tengo mucho para decir sobre este doblaje. Y, acá entre nos, es mejor así. No me lo tomen a mal, por favor; quiero dejar claro que no es mi intención sonar injusto, ni menospreciar el trabajo de nadie, pero... nunca he podido acostumbrarme a escuchar a Mona hablando igual que un niño dientón con gorra rosada. Y mucho menos con la misma voz que en South Park utilizaba un lenguaje bastante... bastante florido, para ser elegante en lo que quiero dar a entender. Es un doblaje que le queda muy bien a algunas series y a algunos personajes... pero Mona the Vampire no entra en dicha categoría, en mi opinión. Aun así, e independientemente de lo que puedan dictar mis gustos y sesgos personales, Arianna no deja de ser una de las voces de Mona, por lo que debemos darle su reconocimiento justo como parte de la historia del personaje. Ella también fue mi querida Mona la Vampira.
Programación de Canal Once
en Octubre de 2001, mostrando
el cambio de "Zona O" a "Once Niños".
Regresando a Canadá, la serie tuvo un periodo de pausa tras el fin de la tercera temporada, en Junio de 2002. No había seguridad de que Mona regresara por cuarta ocasión, con sus acostumbrados 13 episodios. Finalmente, un comunicado de CINAR correspondiente a Octubre del mismo año confirmó que la serie volvería con nuevos capítulos. Aquí yo recuerdo que, en algún momento de 2002, creo haber leído que había planes de que Mona abandonara el traje de vampira para convertirse de lleno en detective. 

Aparentemente se trataba de dar un giro a la serie para que tuviera énfasis en el aspecto investigador del personaje, dejando la cuestión del terror en segundo plano. No sé si esto sería como algún tipo de spin-off de la caricatura, o si era simplemente una nueva dirección que quedó en mero plan. No he podido encontrar dicho artículo, el cual se ubicaba en el portal de Ananova (un servicio de noticias que estuvo de moda, por un tiempo breve, a principios de los 2000. Fue un intento rudimentario de AI). No hay nada en The Wayback Machine cuando trato de revisar los archivos de su página, sin embargo, por lo que no puedo probarlo. De haberse dado, efectivamente, pues... supongo que lo habría aceptado. No dejaba de ser la Mona de la que me había enamorado.
Fuese lo que fuese, la última temporada de Mona the Vampire terminó su producción a fines de 2003 (por ello es que frecuentemente se dice que la serie tuvo duración de 1999 a 2003, lo que no está de más aclarar), con su estreno en Canadá en Enero de 2004. Según puedo ver en algunas fuentes, los episodios se transmitieron de manera bastante desordenada, sin seguir la estructura típica de las temporadas previas. Algunos capítulos salieron al aire en Enero; otros en Mayo y Agosto. Por increíble que parezca, dos de ellos permanecieron enlatados hasta Febrero de 2006. El día 22 de dicho mes, el último capítulo de Mona fue estrenado en su país natal: Nickelodeon Nightmare/Ready Steady Yeti (S4E10, según la nomenclatura de producción). 
Entre la confección de la cuarta temporada y su emisión completa, había acontecido un gran cambio entre los canucks. CINAR ya no existía; la compañía no pudo superar sus problemas legales y fue adquirida en 2004 por un grupo de inversores representados por Nelvana, cambiando su nombre a Cookie Jar Group. Los últimos rastros de CINAR se acabaron en 2012, cuando Cookie Jar se convirtió en parte del conglomerado DHX Media... que luego se transformaría en WildBrain, la empresa que hoy es dueña de los derechos de Mona the Vampire (junto con Gaumont Animation, la actual Alphanim) y una cantidad ENORME de propiedades de animación, como Peanuts y la biblioteca de Jay Ward Productions. Eso es tener mucho poder en cuanto a caricaturas se refiere.
 
Periódico Reforma, 21 de Agosto de 2005.
En México, la cuarta temporada de Mona aterrizó en Once Niños el 22 de Agosto de 2005. Fue el mismo día en el que se estrenó Jacob Two-Two, y recuerdo que me di un tiempo en mi horario para ver a la pequeña vampira. El nuevo doblaje me causó una impresión no muy positiva que digamos... y, como digo, se podría considerar que yo había cambiado. Ahora entiendo que para mal. No es una época que me guste recordar, siendo honesto, sobre todo porque traía muchos problemas a nivel personal, escolar y profesional. 

Y pasó lo que ya era inevitable. No volví a ver a Mona u otro programa de la barra infantil de Canal Once desde aquel día. Estuve tan desconectado del bloque que ni siquiera me percaté de que "terminó" en Julio de 2009. Por ello me refiero a la serie de renovaciones que tuvo el canal del IPN en general por esas fechas, lo que llevó a concluir la era de Once Niños que había estado activa desde 2001. Esto trajo la desaparición de muchos de los programas que eran básicos del catálogo juvenil del Politécnico, siendo Mona the Vampire uno de ellos, por supuesto. Revisando en The Wayback Machine los horarios que tenía Mona en 2009, parece ser que el último episodio transmitido en Canal Once fue Brujas/La Mansión Embrujada de Agatha Misty (S2E7), el Viernes 17 de Julio de 2009... el mismo día en el que Once Niños se renovó. La serie estuvo al aire por la señal del IPN durante casi 9 años, de manera ininterrumpida. No es de extrañar que haya formado parte de la infancia de muchos niños de México... y no tan niños, como es el caso de este redactor.


A todo esto, ¿qué ocurrió con ZAZ? Este canal tuvo que haber recibido los episodios de la segunda temporada desde 2002, pero no puedo darles más detalles al respecto. He tratado de buscar información sobre el tema, sin resultados de por medio. ZAZ tuvo algunos cambios en su formato para 2003, orientándose más a las películas que a las series. Si me lo preguntan, diría que seguramente dieron nada más la segunda temporada. La tercera quizá tuvo algún retraso por la cuestión del cambio de doblaje, no alcanzando a entrar en la programación del canal de MVS antes de su evolución. Pero digo de nuevo que esto es mera especulación de mi parte, por lo que no debe tomarse como algo "factual".
En sus años finales, y a juzgar por lo que se cuenta de él en diferentes videos de YouTube que tratan de resumir su historia, el canal se centró con fuerza en el ánime. Desapareció en el Verano de 2012, y desde entonces han surgido algunos proyectos (de aficionados, no formales/profesionales) que intentan revivir el concepto de ZAZ en lo que fue su tiempo de gloria. No obstante, ninguno de ellos está representado por MVS (y, en una nota más personal, por este canal también pasaban Cybernet, que igualmente se transmitió por el Canal Once durante muchos años, siendo más o menos en 2008 cuando dejé de verlo. "Hola, soy Alexandra Vicencio...").
Cookie Jar anunció en Enero de 2005 un acuerdo con Cartoon Network para transmitir ArthurThe Little Lulu Show y Mona the Vampire en la región de Latinoamérica, apareciendo un año más tarde como parte de la programación del famoso canal de TV por cable. Era Febrero de 2006, y yo acostumbraba ver el malogrado bloque de [Adult Swim] cada fin de semana; me acuerdo muy bien de haberme sorprendido bastante con el anuncio de la serie como novedad para el mes, mientras esperaba que dieran las 11 PM.
Resulta gracioso el hecho de que Cristina Hernández ya era la locutora de Cartoon Network, por lo que básicamente se presenta a "sí misma" cuando menciona el arribo de Mona la Vampira. Creo que la daban muy temprano (entre las 8/9 AM), únicamente los Sábados y Domingos, y que no duró mucho tiempo al aire. He escuchado que también apareció en al canal Boomerang un poco más tarde (ya en 2007/2008), pero de eso no puedo comentarles ni siquiera un poco.
Algo que olvidaba es que Mona sí llegó a verse en el Canal 28 de Monterrey, igualmente como uno de los múltiples programas diferidos del Once (la pusieron en un bloque infantil al que llamaron "Jugando con Vere", o "Bere". No me puedo acordar, pero lo conducía una niña de la ciudad). Fue por una temporada muy corta, de quizá algunos meses entre 2002 y 2003 (pudieron haberlo repetido después). Ahora bien, varias personas de Monterrey me han contado que conocieron la caricatura en dicho espacio, por lo que su brevedad no le quitó importancia de ninguna manera. Fuera de ello, he notado que Mona no forma parte de los recuerdos de muchos regiomontanos, a diferencia de lo que ocurre con el público del DF y otros estados de nuestra república.



VII. And the velvet voices...



La bella Emma Taylor-Isherwood,
voz original de Mona Parker.
No puedo concluir este artículo sin reconocer, aunque sea brevemente, los doblajes que Mona the Vampire tuvo a través del mundo. Ya hablamos de los latinos, pero lo cierto es que la serie fue adaptada a una cantidad considerable de idiomas. Sé de la existencia de traducciones al castellano (o "Español de España", término común en Latinoamérica), catalán, francés (uno de los más populares, según me he percatado), alemán, italiano, portugués (tanto de Brasil como de Portugal), chino (la serie se distribuyó con gran éxito en Hong Kong, para luego cubrir el resto de China. De hecho, la tercera temporada fue coproducida por Animation Services (HK), una compañía de Hong Kong), coreano, polaco, galés... y otros más. De todos los doblajes que he mencionado, algunos de ellos están disponibles en YouTube. Otros, al momento de escribir estas líneas, pueden considerarse en la categoría de perdidos. Para no extenderme demasiado en el tema (quiero hacerlo, y lo haré, en un futuro), simplemente haré la mención de las actrices que interpretaron a Mona en sus respectivos lenguajes, junto con algunos ejemplos de sus voces.

Primeramente: mi voz favorita de Mona (después de Cristina Hernández, por supuesto), es la de la actriz española Carmen Ambrós, quien tuvo el papel de la vampira en miniatura en su adaptación al castellano. Es una voz que resulta muy agradable al oído, dándole a Mona una ternura de lo más dulce. Hace muy buen trabajo, y definitivamente que me gustaría conseguir  más episodios con este doblaje de los que he podido encontrar hasta ahora (publiqué tres en mi canal de YT). Sospecho que Carmen también hizo la actuación de Mona en gallego. Pero esto, de nuevo, es especulación mía. 

Mona the Vampire se conoció en España con el título Cosas de Vampiros, lo que parecía ser algún tipo de tendencia o costumbre de los traductores de dicha nación. Pasó igual con Sabrina the Teenage Witch y Third Rock From the Sun (la cual diría que es mi serie live action favorita. Es genial), que fueron distribuidas como Cosas de Brujas y Cosas de Marcianos, respectivamente. Bueno, bueno; en México tuvimos películas de franquicias distintas que empezaban con "¿Y dónde está el...?" durante los 80/90, por lo que es mejor no criticar.

¡Ah! Un detalle que puede parecer pequeño, pero que a mí me parece genial: Carmen Ambrós es la única actriz que modifica su voz cuando Mona lleva puesto el disfraz de vampira, imitando la forma en la que una niña, en la vida real, hablaría al llevar unos colmillos de plástico en la boca. Esto es algo que ni siquiera está presente en el inglés original.


En Alemania, Mona Parker fue interpretada por Angela Quast, quien era conocida en su país de origen por el protagónico de What About Mimi? (un personaje con cierto parecido a Mona, según yo). 


El doblaje francés, como decíamos antes, usualmente lo veo como uno de lo más celebrados. Kelly Marot, una actriz cuya voz también es muy gustada entre el público galo y francocanadiense, tuvo el rol protagonista. 


Cuando la serie se adaptó al portugués, recibió un doblaje en Brasil y otro en Portugal. No tengo registros del europeo, pero hay varios episodios en línea del brasileño. En dicho caso, Mona pudo escucharse con la voz de Priscilla Concepcion.


Mona, María...
María, Mona...
Como curiosidad: la caricatura recibió un cambio de nombre para Mona en dos países. En Italia se conoció como Milly, Vampiro per gioco (una traducción aproximada sería "Milly, Vampiro por diversión/juego"). El motivo de que Mona fuera bautizada como Milly es porque, en algunas partes de Italia, la palabra "mona" tiene connotación un poco... negativa. He buscado alguna muestra de este doblaje, hasta ahora sin éxito. La voz italiana de la niña imaginativa fue hecha por Federica Valenti. La adaptación del tema musical de la serie, a cargo de Cristina D'Avena, parece ser particularmente famosa (por lo que he pedido investigar, D'Avena frecuentemente grababa versiones especiales de los temas de muchas series live action y caricaturas). Los libros de Oram-Holleyman se publicaron con traducción al italiano (en el formato de las ediciones de 2001) con este mismo nombre.

Otro país en donde tanto Mona como la serie recibieron un nombre distinto fue Portugal, llamándose Maria Vampira. Sí, ya sé que suena hasta cómico, pero así fue. No entiendo el motivo de esto, puesto que la palabra "mona" no parece tener un doble sentido en portugués (más allá de decir "borrachera", lo que también aplica en español. Creo que el término "mona" puede resultar más ofensivo en nuestro idioma, dependiendo del contexto). Para Portugal, la voz de Mona (perdón, María) corrió a cargo de Paula Fonseca

 



VIII. I'm swept away from sadness, 

clinging to her memory...



¿Qué pasó después de 2005 en mi vida, que me llevó a dejar atrás a Mona, a relegarla como una simple parte del pasado? Pues... muchas cosas. Algunas que no vale la pena revivir, y otras - tanto negativas como positivas- que se quedaron para siempre conmigo. Como mencionaba antes, para el momento formado entre 2005 y 2006, mi ciclo con Mona the Vampire y la era Once Niños se había terminado.

En retrospectiva, me porté como un imbécil. No sólo por la forma en que rechacé, sin ningún tipo de reflexión, a un personaje que no había representado una simple "moda" para mí, sino que me había... la verdad, me había mantenido vivo en la adolescencia. Sí: podemos decir que todos los adolescentes son dramáticos (siempre ha sido así), pero el escenario es todavía peor cuando tienes una propensión natural, sea por personalidad, genética o capricho del destino, a la depresión. ¿Quién me sacaba de esos ataques de tristeza?... Mona. Siempre Mona. Mi refugio personal o, como se le da por llamar ahora, "safe space"... o "comfort character", no lo sé. Y, a pesar de todo ese cariño y gratitud, al cumplir los 19 y  estar inmerso en mis estudios de la universidad, sentí que ya no lo necesitaba.

No sé qué falso valor, qué "mentalidad de joven adulto" o sobredosis de confianza en mí mismo me llevaron entonces a comenzar una racha de malas decisiones, entre las cuales se encontró la de dejar a Mona the Vampire fuera de mi vida. De manera simbólica, y haciendo el balance de mi propia historia, diría que este rechazo marcó el comienzo de ese ciclo de errores que se prolongó durante una década. No estoy diciendo que dejar a Mona provocara lo que vino después, sino que ese acto fue la representación perfecta de un mal principio: el "aquí fue en donde todo se perdió...". Pero ya era, según yo, un adulto. Y los adultos no se equivocan así como así. Durante muchos años preferí verla como un disparate infantil de mi adolescencia, ligada a un sentimentalismo que creía superado para siempre.

Pero todo cambiaría muy pronto.

Después de que mi madre falleciera en Noviembre de 2020, combinado con el caos y el miedo que definieron ese año maldito a nivel global, toda mi vida -y la de mi familia- se vio transformada, y de una manera mucho peor de lo que podría haber imaginado unos meses antes. La pérdida siempre trae la necesidad de reflexionar sobre el pasado, de preguntarnos si ciertas cosas valieron la pena, si nos equivocamos... si actuamos mal cuando se toma la decisión, abrupta, de abandonar aquello que alguna vez nos dio la esperanza de seguir adelante. Yo había enterrado a las memorias, pero las memorias siempre encuentran la forma de regresar y golpearte en la cara, a manera de recordatorio de que aún existen, por más que las ignores. Música olvidada, revistas viejas, libros arrinconados bajo la sombra...  Werther, el cual posiblemente no tocaba desde 2004. Allí estaban: las marcas a lápiz que había hecho a los 17. Hojear de nuevo ese libro fue el golpe de memorias que, quizá, necesitaba para recordar quién había sido. Y, mezcla de tristeza, nostalgia y humor, regresé inevitablemente a ella. A Mona. Esta vez, ya con la sabiduría -quiero pensar- que sólo pueden darte los años, entendí por fin qué veía en ella, y por qué mi yo de quince años se había enamorado tan profundamente del personaje.

Peluche original de Mona (2001), con DVD
canadiense (izquierda) y francés.
Colección personal de Catz.
Ya no era ese muchacho dramático de antaño, por supuesto. Pero recordaba  que esa pequeña vampira ficticia, ese dibujo animado que muchos calificarían de insignificante o burdo, había sido todo para mí. Había estado para mí cuando más la necesitaba... y, después de tantos años de olvido, seguía ahí.  Mirando de nuevo su rostro sonriente en la portada del libro Mona the Vampire, supe lo que tenía que hacer: cumplir ese sueño, grande y pequeño al mismo tiempo, de mi adolescencia.

Investigué un poco. Antes de conseguir el libro me topé con algo todavía mejor. Un vendedor de Canadá tenía el peluche oficial de Mona, ese mismo que fuera una derrota moral dos décadas antes, a un precio bastante razonable, y en muy, muy buenas condiciones físicas. No estaba seguro de si llegaría con bien, o cuánto tardaría. Pero mi yo de 16 apareció de nuevo, gritándome que lo comprara y me dejara de tonterías. Un par de semanas más tarde, finalmente tenía el peluche de la niña murciélago en mis manos, dándole cierre a veinte años de espera. No me quise conformar con eso, y poco a poco he estado adquiriendo cada vez más mercancía de Mona the Vampire desde 2021, formando la colección que hubiera matado (sólo exagero... ¿o tal vez no?) por tener en mi juventud.

Libro para colorear, cuaderno de actividades y VHS mexicano.
Colección personal de Catz.
Para concluir la historia personal y volver a  la historia de Mona, puedo decir que ya no niego, de ninguna manera, la importancia que Mona Parker tuvo en mi existencia, sin temor alguno a ser juzgado. Fue un personaje que me hizo muy feliz, que me dio la alegría que necesitaba. Aunque en su momento no quisiera aceptarlo o, más bien, no quería que se supiera, ahora lo digo abiertamente. Mona se lo merece. E igual se merece el hecho de ser conservada para la posterioridad; hasta el día de hoy, sólo la primera temporada de la serie se ha publicado de manera completa en DVD, pero no es difícil encontrar todos los capítulos disponibles en YouTube en diferentes idiomas. También pueden conseguirse otros DVDs con episodios del resto de las temporadas, fabricados en Canadá, Francia, Inglaterra, Brasil y Australia. Tengo unos cuantos de ellos, los cuales pueden ver en las fotos que he publicado de mi colección personal.

Para México, el sello Tycoon Entertainment nos trajo una parte de la primera temporada en formato VHS. Tomando en cuenta que los cassettes aún mostraban el logotipo de CINAR y el que Alphanim tuvo entre 2000 y 2002, podemos inferir que esto sería en el año de 2002. No puedo asegurarles cuántos volúmenes salieron a la venta; sé de la existencia de cuatro, de los cuales sólo he conseguido uno... mismo que, por cierto, fue bastante caro. Dudo que hayan tenido versión en DVD, ya que nuestro país tardó un poco en adoptar la tecnología. Si me equivoco y ustedes, lectores, cuentan con algún disco nacional de Mona, estoy más que dispuesto a escuchar su historia. Mientras tanto, haré la prueba de contactarme con Tycoon para ver si conservan algo de su viejo inventario. Si son como Canal Once, dudo que me hagan caso.

En cuanto al paso del tiempo, el programa ha envejecido considerablemente bien, logrando mantenerse como un representante fiel de su época. Creo que es muy recomendable todavía para quienes busquen una serie animada de calidad, que no muestre los vicios de las caricaturas actuales... si es que se les puede llamar como tal, puesto que algunas de ellas parecen telenovelas por el exceso de drama y supuestos "romances". Esa es la misma razón por la que NO estoy de acuerdo con la idea de un remake o secuela de la serie en nuestra era; el resultado sería desastroso, digno de la vergüenza más pura. ¿Por qué? Porque Mona the Vampire no tiene ni una pizca de dramatismo, no intenta impartir lecciones morales y no se propone inculcar una agenda social o política. Eso, en mi opinión, es un motivo más que suficiente para darle nuestra atención, recordando que dichos aspectos que acabo de mencionarles  se han vuelto casi obligatorios en las series animadas de hoy en día, al grado de caer en el cliché constante y la saturación banal. Hay montones de ejemplos que podría darles... pero no quiero, ni busco, discutir por eso. Así que mejor lo dejamos así.

Ahora, decir que Mona the Vampire fue una serie "adelantada a su época" es algo un poco… ingenuo. Todo lo contrario; fue una serie completamente de su época. Verán: entre mediados de los 80, y todavía hasta principios de los 2000, hubo una tendencia marcadísima hacia lo que podríamos llamar como “horror juvenil”. Se dio con libros como la trilogía de Scary Stories to Tell in the Dark (más conocida por su arte increíble que por sus historias), continuó con Goosebumps de R. L. Stine y su serie de televisión (un básico de los 90), llegando al punto cumbre con Are You Afraid of the Dark? de Nickelodeon, e inclusive con películas como The Addams Family y Beetlejuice. En México, Fernández Editores publicó la estupenda colección Galería del Terror, con versiones resumidas de cuentos y novelas clásicas del género, empezando por el Drácula de Stoker. No era raro encontrar ese tipo de contenido en todos los medios, porque era una moda muy propia de la década de 1990. Supongo que, siendo muy flexible en sus conceptos, se podría comparar con lo que fueron las numerosas páginas de creepypastas de hace unos años, en las que hasta llegaron a piratear un par de mis cuentos.

Mona, junto con Moville Mysteries, Phantom Investigators, Freaky Stories (los cortos de “esta es una historia real, le pasó a un amigo de un amigo” que ponían como relleno en Cartoon Network), Tales from the Cryptkeeper y, hasta cierto punto, Courage, the Cowardly Dog, formó parte de esa misma ola de animación de terror para niños. No es que la haya iniciado o motivado, sino que de hecho llegó en sus años finales. Y eso es precisamente parte de su atractivo, puesto que para los episodios estrenados entre 2004 y 2006, Mona ya se sentía como una producción retro, nostálgica... Con un estilo de la década pasada, en un momento en el que la animación infantil estaba buscando la creación de series más “maduras” y orientadas al público preadolescente, con Kim Possible, Atomic Betty o Totally Spies siendo ejemplos perfectos de lo que digo. Las cosas estaban cambiando, y series como Mona the Vampire representaban más al pasado que al presente.

En Canadá, la serie continuó transmitiéndose
hasta Diciembre de 2018 por el canal BBC Kids.
Captura de Noviembre de 2016, vía The Wayback Machine.

Al respecto de Mona como personaje, algo que veo con frecuencia es que le llaman “esquizofrénica” o “autista". Dichos adjetivos no encajan bien con una niña de diez años cuya principal característica es tener una imaginación enorme. La serie fue creada cuando los niños dependían mucho menos de la tecnología para mantenerse entretenidos, y no se le puede juzgar con la lógica de los 2020. Sería muy obtuso hacer eso. Y yo sé que suena como un lugar común, pero lo que digo es muy cierto: sin teléfonos, tablets y consolas portátiles que sólo unos cuantos -suertudos- podían tener (Game Boy, Atari Jaguar... de mi época), jugar con la imaginación era lo normal. O, en el otro extremo, no hace mucho vi que la comparaban con Don Quijote, lo que tampoco tiene sentido. El Quijote era un hombre mayor que había perdido por completo la razón, mientras que la "locura" de Mona es simplemente llevar sus juegos infantiles al extremo. Sí, no lo niego: puede ser algo voluntariosa y brusca. Intensa. Pero, gente, es una niña... y los niños no pueden medir sus propias reacciones como lo hace (o debe hacerlo) un adulto.


En dado  caso, y si queremos comparar a Mona Parker de manera más exacta con otros personajes de ficción, diría que ella es como la mezcla de Calvin, el chico ingenioso de Calvin and Hobbes, con Harriet M. Welsch, la pequeña detective protagonista de Harriet the Spy. Es una niña de los 90, con una mente hiperactiva, analítica e imaginativa, que se niega a aburrirse en un mundo que nunca está a la altura de su agilidad mental, de esa capacidad para imaginar que tanto demuestra en Mona the Vampire. Su afición por el terror, combinado con su personalidad extrovertida, es lo que la vuelve original y genuinamente única, por supuesto. Los niños como Mona, al crecer, pueden llegar a convertirse en adultos brillantes a nivel intelectual... y, si ella fuera real, no sería la excepción a dicha tendencia. Es por eso que la quiero tanto: porque su imaginación es un reflejo de algo tan valioso e irrepetible, algo que parece tan anacrónico y raro en la vida moderna, que muchas personas no pueden concebir que exista, a menos de que conlleve algún tipo de conflicto mental. Ah, los 2020... y ah, mundo hediondo.

En pocas palabras, y para cerrar la historia por ahora: lo único que Mona la Vampira busca, y consigue a la perfección, es hacer exactamente lo mismo que ya se apreciaba desde las páginas escritas por Sonia Holleyman hace casi 40 años: divertirse... y, de paso, divertirnos a nosotros.

Y eso es todo lo que importa.

 

Mona



IX. It's a small world,

and you've grown



A manera de epílogo (aunque no dejo de pensar que sería una mejor idea dedicarle un texto completo en el futuro), me gustaría recordar a la ya mencionada Phantom Investigators, una serie de 2002 que mezclaba tecnología de stop-motion con actores reales, la cual se transmitió por Cartoon Network en la Primavera - Verano de 2004. Era una creación de Stephen Holman, quien también fuera responsable del segmento Life with Loopy en  KaBlam! (otra de las series que daban por Once Niños, aunque ya tenía mucho tiempo de pasar por cable en la señal de Nickelodeon).


"Momento, Catz", estás pensando. "¿Qué tiene que ver Phantom Investigators con Mona? ¿Tanta Pepsi te ha afectado al cerebro?". Tienes razón (en lo primero, no en lo de la Pepsi. O al menos eso creo). La razón de que les esté hablando del trabajo de Holman en un post dedicado a Mona es porque, para mí, Phantom Investigators es lo más parecido a una secuela -contemporánea, claro- de Mona the Vampire. Hablamos de una serie que trata sobre un grupo de adolescentes que investigan casos sobrenaturales. Cada uno de ellos tiene poderes especiales, los cuales utilizan para lidiar con monstruos, fantasmas, demonios y otras criaturas de la noche.

El único personaje que no cuenta con superpoderes es su líder: una chica de 12/13 años que cumple el papel del cerebro del grupo. Tiene cabello corto y rojizo, utiliza un disfraz cuando realiza trabajo de campo, es analítica, siente fascinación por lo sobrenatural... y... se llama... Daemona Prune. Dae... mona... Mmm... ¿a quién me recuerda todo eso?...
 
 
 
Sí... La protagonista de Phantom Investigators (o Investigadores de Fantasmas, que fue el nombre que se le dio en nuestra región) siempre me ha parecido un "avatar" de Mona Parker. No sólo eso, sino que, como digo, la serie fácilmente podría haber sido una continuación de Mona the Vampire, presentándonos a una Mona adolescente que ha evolucionado en sus juegos para ya convertirse en una investigadora de lo paranormal. Obviamente hablamos de dos programas distintos sin relación de equipo, país o compañía productora entre ambos, por supuesto. No quiero que, de ninguna manera, lo que digo se interprete cono una insinuación de algún posible plagio, puesto que esa NO es mi intención. Me gustaban ambas series, vamos. Y, aunque soy fiel a Mona, Daemona también me parecía muy linda... (¿porque se parecía a la pequeña Parker, tal vez?). Así que quiero dejar lo anterior muy en claro, ya que no estoy tratando de antagonizar, sino de resaltar las semejanzas entre las dos chicas investigadoras.
 
Las coincidencias entre ambos personajes y su concepto básico no se me escapaban ni por un momento cuando atestiguaba el liderazgo de la joven Prune, a mediados de 2004. Y me sorprenden todavía más en la actualidad, porque hasta el parecido entre los apellidos de sus creadores, Holman y Holleyman, es absurdamente llamativo. Es como si todas las piezas hubieran quedado perfectas para que, sin alguna propuesta de por medio, Mona Parker y Daemona Prune fueran "medias hermanas" en el mundo de la animación. Magia, destino, sincronicidad mental, inspiración inconsciente, o una simple casualidad extraordinaria... no lo sé. Pero me gusta.


 
Phantom Investigators, en un hecho por demás lamentable, únicamente tuvo una temporada de 13 episodios, de los cuales sólo llegaron a transmitirse 6. Y es curioso, ya que hasta tuvo juguetes promocionales en los Carl's Jr. de EEUU, lo que refuerza la idea de que no estaba siendo ignorada por el público infantil. Tristemente, fue uno de esos casos, más comunes de lo que podríamos llegar a pensar, en los que una caricatura logra cosechar éxito... pero no el suficiente como para llegar a los estándares de los ejecutivos y productores, que suelen tener sus propias ideas sobre lo "bueno y lo malo". Aun así, puedo notar que continúa ganando fanáticos jóvenes, quienes no dejan de mantener vivo el recuerdo del programa en comunidades online.
 
Aunque jamás ha llegado a plataformas digitales, ni existe alguna versión en DVD o VHS que recopile parte de su única temporada, todos los capítulos ya se encuentran disponibles en YouTube. Únicamente en inglés, sin embargo; casi no hay registros de lo que fue el doblaje realizado en México, al grado de que todavía se considera un "lost media" mientras escribo estas líneas, en Diciembre de 2025. No me gusta ese término de "lost media", aquí entre nos, pero tenemos que utilizarlo en el caso de Phantom Investigators. Así que no hay de otra: a esperar, por el momento, que las cosas llegan cuando menos pensamos. La experiencia me ha enseñado eso.

Cerrando el tema de la hermana perdida de Mona, me parece sorprendente que las aventuras espectrales de Daemona Prune y su equipo no fueran elegidas como parte de la programación de Once Niños en los 2000 (hubiera quedado perfecta, a manera de complemento de Mona la Vampira), pero tengo entendido que sí la pasaron por un tiempo en el Canal 22 de la Ciudad de México, de acuerdo con la información de la propia DoblajeWiki. Voy a investigar ese dato, aunque -casualmente- la página del canal no tiene registros disponibles para 2005 y 2006 en The Wayback Machine. Buscaré algunos periódicos del DF, no pasa nada. ¿Saben? No sería mala idea profundizar sobre Phantom Investigators en el futuro, lo que dejaré entre mis planes para esta página personal.

 


 

X. Canadian Sunset

 

 

Y así concluye la versión "revisada" de mi texto dedicado a Mona la Vampira. Como he dicho desde un principio, me gustaría expandir la idea. Un artículo está bien como material improvisado, pero hay mucho por decir sobre Mona y su caricatura como para detenerme aquí. No me refiero a crear una "wiki" (no le veo caso; mi propósito no es emprender un proyecto colaborativo, y de una vez quiero dejarlo claro: no me interesa trabajar "en equipo"), sino de construir poco a poco el tipo de página que me hubiera gustado hacer en 2002. Queda bastante por hablar y que quizá agregaré a este mismo artículo en el inter, como los DVDs de la serie, o profundizar en los trabajos de las diferentes actrices de doblaje de Mona. Siento que en eso he fallado, puesto que les dediqué mucho menos espacio del que todas merecen, la verdad. Habría sido justo hablar más sobre Emma Taylor-Isherwood, para empezar.

Algo importante: tendrán que disculpar los errores de diseño que cometí para crear no sólo este artículo, sino toda mi página. La última vez que trabajé con HTML fue en 2006, cuando echaba mano de  FrontPage 97 para construir lo que terminaría por convertirse en mi despedida de Geocities. Apenas estoy aprendiendo de nuevo la manera en que funciona esta onda; quiero hacerlo bien, y a su tiempo. ¿Que por qué me estoy esforzando tanto por un personaje, por una serie que tuvo su época de gloria hace dos décadas? Pues... porque Mona fue mucho más que una caricatura exitosa. Fue prácticamente toda mi adolescencia, y sería muy cobarde -e injusto- de mi parte negarla de nuevo. Ahora que existe  la oportunidad de aprovechar una herramienta como Neocities, ya tengo un método efectivo de mostrar ese cariño del que tanto hablo... así que, ¿por qué no? Hay tiempo, y hay vida.

En caso de que requieras contactarme por cualquier razón, en buen plan, te dejo mi correo electrónico: iryquedar@proton.me. Si prefieres buscarme de otra manera, también puedes checar mi perfil de Steam. Y si vas a usar la información del artículo para alguna cosa tuya, al menos pon un enlace y un crédito, mi estimado youtuber de cuarta categoría.

Para quien tenga interés en la cuestión musical, estas son las canciones a las que hice referencia. Elegí algunas de ellas en particular porque eran justo lo que escuchaba entre 2001/2003. Otras, simplemente se acoplaron al contexto:

Mona

 

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2002...